Tu cartera indexada es aburrida. Y eso es bueno. Es exactamente lo que tiene que ser.

Pero hay una parte de tu patrimonio que puede jugar con reglas cuantitativas sin perder la cabeza. Le llamo play money. Y hoy te voy a enseñar la versión más simple que conozco.

Dos activos eternos. Una regla mecánica. Cero opiniones. Y unos números que merecen que les dediques 5 minutos.

La estrategia más simple que he probado

Los dos activos: el S&P 500 (SPY) y el oro.

La regla tiene tres pasos:

Uno. Miras la rentabilidad de cada activo en los últimos 12 meses. Pero quitas el último mes. ¿Por qué? Porque a corto plazo los activos tienden a revertir. Es lo que en gestión cuantitativa llamamos "short term reversal". El último mes mete ruido. Lo eliminas.

Dos. Miras la volatilidad de cada activo en los últimos 3 meses.

Tres. Divides lo primero entre lo segundo. El que tenga mejor ratio, gana. Ese es el que compras. Y lo mantienes hasta que el número diga lo contrario.

Ya está. Sin más. Sin filtros macro, sin análisis técnico, sin "yo creo que la Fed va a…". Un ratio. Una decisión. Mantener hasta que cambie.

Es un modelo de momentum ajustado por volatilidad. Suena sofisticado pero cabe en tres líneas. Sin sobreoptimización. Sin 47 parámetros que ajustar hasta que el backtest salga bonito. Tres números y una división.

¿Por qué estos dos activos? Porque son eternos. El S&P 500 lleva funcionando desde 1957. El oro lleva 5.000 años siendo dinero. No van a desaparecer. Y su correlación histórica es prácticamente cero. Se mueven por caminos completamente independientes. Lo que hace uno no tiene nada que ver con lo que hace el otro. Y eso es exactamente lo que hace que la señal de momentum funcione.

Los números

$10.000 invertidos en febrero de 1994. Sin tocar nada más que seguir la regla cada mes.

Resultado del modelo de momentum: $704.250.

Resultado del S&P 500 solo (comprar y aguantar): $250.309.

Lee eso otra vez. La misma cantidad inicial. El triple de resultado final. Con dos activos que todo el mundo conoce.

La rentabilidad anualizada del modelo: 14,18%. El S&P 500 solo: 10,56%. Esos 3,6 puntos de diferencia anuales, compuestos durante 32 años, son la diferencia entre $250.000 y $700.000. El interés compuesto no perdona.

Pero aquí viene lo gordo. Porque rentabilidad sin contexto de riesgo no vale nada.

Donde el modelo destroza al buy & hold

La caída máxima del modelo: -24,84%. La del S&P 500: -50,97%.

La mitad. Literalmente la mitad de dolor.

En 2008, cuando el S&P 500 se dejaba un 37%, el modelo estaba en oro. Subió un 4,32% ese año. Mientras el mundo financiero se incendiaba, la regla dijo "oro" y se fue a dormir.

En los mercados bajistas, el modelo bate al S&P 500 el 69% de las veces. Y cuando lo hace, la ventaja media es de +4,08%.

El Downside Capture Ratio es de 34,88%. Cuando el mercado cae un 10%, el modelo solo captura un 3,5% de esa caída. Un tercio del dolor.

Y mira los rolling returns a 3 años. El peor periodo de 3 años del modelo: -0,79%. El peor periodo de 3 años del S&P 500: -16,14%.

Párate un segundo con esto.

En el peor escenario posible a 3 años, el modelo prácticamente empata. Mientras tanto, el S&P 500 solo te puede dar un -16,14% anualizado durante 3 años. Eso es perder un 16% cada año, tres años seguidos. Mirando cómo tu cartera se encoge mes tras mes, trimestre tras trimestre, sin que pare. Mucha gente no aguanta eso. La mayoría no aguanta eso. Y vende abajo.

A 10 años, el peor rolling return del S&P 500 sigue siendo negativo: -3,51%. Diez años invertido y perdiendo dinero. El modelo en su peor década: +6,74% anualizado. Positivo siempre.

Ahora la parte incómoda

Ya sé lo que estás pensando. "Pablo, ¿por qué no meto todo aquí?"

Porque estos son los números del pasado. Y el pasado es fácil.

Lo difícil es lo que viene ahora. Porque te garantizo una cosa: habrá periodos de 2, 3, quizá 4 años en los que este modelo lo hará peor que simplemente comprar el S&P 500 y sentarte. Mira el gráfico de active return anualizado: entre 2012 y 2019, el modelo estuvo básicamente empatado o por debajo del S&P durante años.

Y cuando eso pase, tu cabeza te dirá: "Esto no funciona. Estoy perdiendo el tiempo. El vecino compró el S&P y me está ganando. Voy a dejarlo."

Ese es el momento de verdad. No este email con los números bonitos. Ese momento en el que llevas dos años haciéndolo peor que un mono con un dardo.

Las mejores estrategias son las que no son fáciles de seguir. Si fuera fácil, todo el mundo lo haría, y dejaría de funcionar. La prima de rentabilidad que ves aquí es exactamente el pago que recibes por aguantar la incomodidad que otros no aguantan.

Esto es lo que separa la gestión cuantitativa de las opiniones. No confías en tu instinto. Confías en 32 años de datos. Y ejecutas la regla aunque te duela.

Play money, no tu cartera principal

Quiero ser claro: esto es un satélite. Tu cartera principal sigue siendo tu núcleo indexado con la asignación que corresponde a tu perfil. Esto es play money. La parte donde juegas con reglas cuantitativas mientras tu cartera aburrida hace su trabajo en segundo plano.

Y si eres un Indexado Anónimo, ya sabes de qué hablo. Este tipo de estrategias son con las que jugamos allí. Con resultados incluso más sorprendentes que estos. Pero eso queda dentro del grupo.

Montar esto bien, con los activos correctos para el contexto europeo (UCITS, fiscalidad, broker), calibrando qué porcentaje de tu patrimonio tiene sentido destinar, y entendiendo cuándo una estrategia tendencial funciona y cuándo te va a hacer sufrir, es exactamente lo que trabajamos en el Taller K.

La próxima edición es en mayo.

Si alguien que conoces anda buscando una forma cuantitativa de gestionar su play money sin depender de gurús ni de Twitter, reenvíale este email.

Nos vemos el domingo.

PD: Te dejo el informe completo con todos los datos para que veas que no me lo invento. Método KISS (Keep It Simple Stupid)

Play Money SP500-ORO.pdf

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