This website uses cookies

Read our Privacy policy and Terms of use for more information.

El otro día un amigo me dijo que había escuchado un podcast de uno que vendía oro físico y le había convencido.

— ¿Y para qué quieres oro físico?

— Bueno, porque dicen que el dinero papel no vale nada.

— Ya, pero ¿por qué no compras oro financiero?

— No es tan seguro. Dicen que hay más oro papel que oro físico.

— ¿Y? Lleva habiendo derivados del oro desde hace 50 años y nadie se ha preocupado.

— Pero eso no es seguro.

— ¿Seguro para qué? Si viene el fin del mundo, ¿vas a salir con tu oro a la calle a comprar pan?

Y entonces le dije:

— No mires lo que es. Mira lo que hace en una cartera. Eso es lo único que importa.

Hoy te voy a explicar exactamente eso. Lo que hace el oro en una cartera. No lo que es. Lo que hace.

Lo único que mira un gestor cuantitativo

Llevas semanas leyendo por qué la renta variable, por qué la renta fija, y por qué el oro lleva 5.000 años siendo dinero.

Hoy te toca el "para qué".

Un gestor cuantitativo no mira si un activo "produce" o no. No le importa si paga dividendos. No le importa si es bonito. No le importa quién lo recomienda.

Lo único que sí le importa es que tenga historia. Mucha. Cuanta más, mejor. Porque sin historia no hay datos, y sin datos no hay análisis posible. Por eso 58 años de oro no son una anécdota. Son el suelo del experimento.

Una vez tienes esa serie histórica, lo demás se reduce a tres cosas:

Cuánto rinde. Cuánto se mueve. Cómo se mueve respecto al resto.

Rentabilidad, volatilidad, correlación.

Con esos ingredientes construyes el “piso financiero”. Una cartera de activos escasos, eternos, baratos y que no bailen al mismo ritmo. Que repartan dividendos o no, que produzcan o no, que sean hermosos o feos. Da igual.

Lo único importante es que el camino al cielo sea lo más recto posible.

Porque eso es lo que separa al inversor que llega del inversor que se cae por una curva.

La asimetría que tu intuición no calcula

Atento al número.

Si tu cartera cae un 50%, no necesitas ganar un 50% para volver al punto de partida. Necesitas ganar un 100%.

Lee otra vez. Parece lo mismo. No lo es.

Si pierdes la mitad, te queda la otra mitad. Para volver a tener lo de antes, esa mitad tiene que duplicarse. +100%.

Si caes solo un 30%, te basta con un +43%. Si caes un 20%, con un +25%.

Esto no es una opinión. Es aritmética de primaria.

Y es la razón exacta por la que un buen gestor no gana más cuando todo sube. Pierde menos cuando todo baja. Porque cuando viene la recuperación, ya está dentro y los demás todavía están haciendo cuentas.

Te lo demuestro con datos. Reales. Verificados. Sin trampas.

El experimento — la K7 Sectorial con y sin oro

Llevo años gestionando una cartera que se llama K7 Sectorial. Es una de las Carteras K disponibles a través de InbestMe, pensada para perfiles de riesgo 7 sobre 10. Renta variable diversificada por sectores, una pizca de renta fija de duración intermedia, y un 20% de oro.

He hecho un experimento.

Cogí la K7. Le quité el oro. Repartí ese 20% entre los sectores de renta variable que ya llevaba la cartera, respetando el porcentaje original de renta fija. Es decir: la K7 sin oro tiene más bolsa que la K7 con oro. En teoría, eso debería darle más rentabilidad histórica. La bolsa rinde más que el oro a largo plazo. Lo sabe cualquiera.

Y la dejé correr 58 años contra el S&P 500 puro.

Métrica

K7 con oro

K7 sin oro

S&P 500

Capital final ($10.000 →)

$4.433.413

$4.174.378

$3.606.766

Rentabilidad anual (CAGR)

11,06%

10,95%

10,67%

Volatilidad

10,93%

13,28%

17,09%

Caída máxima

-29,88%

-44,09%

-55,22%

Tiempo bajo el agua

3,18 años

4,54 años

6,62 años

Sharpe

0,61

0,51

0,42

Sortino

0,86

0,72

0,59

(Fuente: Portfolio Visualizer / TestFolio. Backtest 04/1968 – 04/2026. Rebalanceo por bandas relativas del 50%. Resultados hipotéticos. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.)

Lee la tabla otra vez. Despacio.

Lo que dicen los datos (y tu instinto no)

La K7 con oro y la K7 sin oro tienen prácticamente la misma rentabilidad anual. 11,06% contra 10,95%. Once puntos básicos. Ruido.

Y esto, con la cartera sin oro teniendo más bolsa.

Léelo otra vez. La cartera con más renta variable —el activo que históricamente más rinde— no consigue ganarle a la cartera con menos renta variable y un 20% en oro. Tu intuición decía que sí. Los datos dicen que no.

Pero ahí terminan los empates.

La K7 con oro cae un 30% en su peor momento. La K7 sin oro cae un 44%. Catorce puntos menos de dolor.

¿Recuerdas la asimetría?

Una cartera que cae un 30% necesita un +43% para recuperarse. Una cartera que cae un 44% necesita un +79%. Casi el doble de esfuerzo. Casi el doble de tiempo.

Y los datos lo confirman: la K7 sin oro tarda 4,54 años en volver a máximos en su peor crisis. La K7 con oro, 3,18 años. Año y medio menos sufriendo.

¿Y respecto al S&P 500 puro? La cosa se pone seria. Cae un 55%. Necesita un +123% para recuperar. Tarda 6,62 años en hacerlo. Más del doble que la K7 con oro.

Mientras tanto, los $10.000 iniciales se convierten en:

$3,6 millones en el S&P 500 puro. $4,17 millones en la K7 sin oro. $4,43 millones en la K7 con oro.

Más rentabilidad. La mitad de la caída. La mitad del tiempo sufriendo. Y todo gracias a un activo que no produce nada, que es más volátil que las acciones por separado y que no paga ni un duro de dividendos.

El dato que cierra el debate

Mira el gráfico. Es la rentabilidad anualizada en ventanas de 5 años, mes a mes, durante 58 años. Cada punto te dice qué habrías ganado al año si hubieras entrado en cualquier momento y aguantado un lustro.

Y ahora deja de mirar el gráfico un momento. Mira lo que ha pasado en esos 58 años.

Vietnam. Crisis del petróleo del 73. Estanflación. Lunes Negro del 87. Recesión del 90. Burbuja punto com. 11-S. Subprime. Crisis del euro. Pandemia. Guerra de Ucrania. La masacre de la renta fija en 2022.

Y podría seguir.

Vuelve al gráfico. Línea amarilla, K7 con oro. No cruza el cero. Ni una sola vez en 58 años.

Eso significa que en cualquier ventana de cinco años de los últimos 58 — entrando justo antes de cada una de esas crisis incluidas — la K7 con oro nunca dejó al inversor en pérdidas. Cero veces. Ni una.

¿Y el S&P 500 puro? Para garantizar lo mismo no le bastan 5 años. Ni 10. Necesita irse a 15 años.

Quince.

Diez años más de tu vida pegado a una pantalla viendo cómo tu cartera no termina de remontar. Diez años más para tener la misma garantía estadística que la K7 con oro consigue en cinco.

Y aún hay más

Te voy a contar algo que te va a doler la cabeza.

Entre 1980 y 1999, el oro estuvo perdiendo dinero. Diecinueve años seguidos. Casi dos décadas en rojo. El oro pasó de $850 la onza en enero del 80 a $290 en 1999. Una caída del 66% nominal. Mucho peor en términos reales.

En esas dos décadas, todo el mundo se reía del oro. "El oro está muerto". "Los bonos pagan al 15%, ¿quién quiere oro?". "Esto es para conspiranoicos y abuelos". Buffett lo despreciaba. Wall Street lo enterraba.

Vuelve a mirar el gráfico de arriba. Línea amarilla. Los años 80 y 90. Los 19 años en los que el oro estaba siendo el peor activo del mundo.

Ahí sigue. Por encima del cero. Casi siempre por encima de la K7 sin oro.

Esto no es un argumento sobre el oro. Es un argumento sobre cómo se construyen las carteras.

Un activo puede pasarse 19 años perdiendo dinero por su cuenta y aún así mejorar el conjunto. Porque cae cuando otros suben, sube cuando otros caen, y permite el rebalanceo sistemático que compra barato y vende caro sin que tú tengas que decidir nada.

El oro no tenía que estar subiendo para hacer su trabajo. Solo tenía que moverse distinto.

He puesto los números encima de la mesa

Todo lo que has leído tiene un informe detrás.

Composición de las tres carteras. Drawdowns por crisis, una a una. Rolling returns a 5, 10 y 15 años. El comportamiento del oro durante los 19 años de sequía. Las conclusiones operativas.

Sin opiniones. Solo datos.

SEMANA25_El_experimento_del_oro_58_anos_3_carteras_1_verdad.pdf

SEMANA25_El_experimento_del_oro_58_anos_3_carteras_1_verdad.pdf

326.67 KBPDF File

Imprímelo. Subráyalo. Y la próxima vez que alguien te diga que el oro no sirve para nada, le pasas el PDF.

¿Cuánto y cómo?

Como punto de partida, un 20% es razonable.

No es dogma. La K7 Sectorial usa 20% porque es donde se cruzan beneficio incremental y simplicidad. Más de un 30% empieza a frenarte en los buenos años. Menos de un 10% se queda corto cuando vienen las malas. Entre el 15% y el 25% es donde casi todos los modelos cuantitativos serios convergen.

¿Y cómo? Brevemente: ETC con respaldo físico que replique el oro spot, con custodia identificada, tracking difference razonable y baja comisión. Ni futuros (te llevarás sustos con el contango). Ni acciones de mineras (eso es renta variable disfrazada). Ni oro físico en casa.

Y aquí déjame insistir, porque me preocupa la cantidad de gente que vuelve al podcast del vendedor de monedas.

El oro físico no protege tu cartera financiera. Cumple otra función. Una función emocional, patrimonial, generacional, lo que tú quieras. Pero no financiera.

Es ilíquido. Tiene spreads de compra-venta del 3% al 8% en monedas y lingotes pequeños. Tiene costes de custodia si lo guardas bien, riesgo de robo si lo guardas mal, y problemas de fiscalidad de los gordos. Y sobre todo: no rebalancea con el resto de tu cartera.

Lo que has visto en este experimento — la magia de los 58 años sin un periodo de cinco años en negativo — solo funciona porque el oro de la cartera se puede vender y comprar con un clic cuando toca. Si tu oro está en una caja fuerte en Suiza o debajo del colchón, esa magia no existe.

No mires lo que es. Mira lo que hace.

La semana que viene te cuento por qué esto funciona en general. No solo con el oro. Por qué cuando combinas activos que no se mueven juntos, el conjunto se vuelve más eficiente que la suma de las partes.

Tiene nombre. Y es lo más parecido a magia que vas a encontrar en inversión.

El Taller K

En el Taller K te enseñamos a construir carteras con datos y sentido común. Diversificación eficiente y bajo coste. Para que tomes el control de tus ahorros.

Los talleres de abril, mayo y junio están llenos. Pero hemos abierto lista de espera para el de julio.

Si quieres entender cómo construir una cartera eterna en lugar de una macedonia de frutas, apúntate aquí:

Si te ha llegado, reenvíalo a alguien que esté metiendo todos sus ahorros en bolsa pura pensando que diversificar es para los miedosos. Le ahorrarás unos cuantos años bajo el agua.

Buen domingo.

PD: La semana que viene cierro el círculo. El nombre de la magia. Y por qué sirve para algo más que el oro.

Otros artículos