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Esta semana el oro volvió a hacer ruido. Y a ti, como a casi todos los que recibís esta newsletter, te ha dado igual.

Es normal.

En España, hablar de oro tiene mala fama. Te imaginas a un señor mayor con una caja fuerte llena de monedas. Un superviviente del fin del mundo. Un tipo que escucha podcasts de conspiraciones a las dos de la mañana.

Esa imagen está bien para los memes. Pero el dato real es otro.

Los bancos centrales del mundo entero están comprando oro al ritmo más alto desde 1971. Desde el día que Richard Nixon rompió el patrón oro y el dólar dejó de tener respaldo físico.

Cincuenta y cinco años después, los gestores de cartera más grandes del planeta —los que controlan literalmente el dinero fiat— están aumentando la asignación al oro.

No por miedo. Por matemáticas.

Te explico de qué va el asunto.

La compra silenciosa más grande de medio siglo

Los datos los publica el World Gold Council.

En 2022 los bancos centrales compraron 1.082 toneladas de oro. Récord desde 1950. En 2023, 1.037 toneladas. En 2024, 1.092 toneladas.

Tres años consecutivos por encima de las mil.

En 2025, 863 toneladas. Por debajo del listón. Pero todavía un 80% por encima del promedio histórico.

Entre 2010 y 2021, la media era de 473 toneladas al año.

Lo que está pasando desde 2022 es históricamente anómalo.

Los bancos centrales han pasado de representar el 12% de la demanda mundial de oro en 2015-2019 a casi el 25% en 2024.

Una de cada cuatro onzas que se compran en el mundo va a parar a una bóveda estatal.

¿Quién compra? Polonia, China, India, Turquía. ¿Quién no compra? Los que ya tienen.

Los que ya tenían, conservan. Los que no tenían, acumulan. Y luego está España…

Por qué lo hacen (y no es lo que piensas)

Si los bancos centrales imprimen el dinero… ¿por qué compran oro?

No es porque "todo vaya a explotar". Esa es la versión Telegram.

La respuesta es más aburrida. Y más importante: porque son gestores de cartera.

Un banco central gestiona reservas. Y una cartera sin diversificación es un problema, no una solución.

Hasta hace 15 años, esa cartera era básicamente dólares y bonos americanos. Concentración brutal.

Entonces pasaron dos cosas.

Primero: las reservas crecieron tanto que esa concentración dejó de ser aceptable.

Segundo: en 2022, el G7 y sus aliados inmovilizaron unos 300.000 millones en reservas internacionales de Rusia. La mayoría no estaba ni siquiera en dólares — estaba en euros y libras, custodiada sobre todo en Bruselas. El oro físico ruso, dentro de Rusia, quedó intacto.

Eso recordó algo clave:

El oro físico, en tu propia bóveda, es el único activo financiero que no necesita el permiso de nadie para seguir siendo tuyo.

No es ideología. Es construcción de cartera.

5.000 años contra 55

El oro lleva siendo reserva de valor desde hace al menos 5.000 años.

Egipto. Babilonia. Roma. China.

Civilizaciones distintas. Mismo resultado.

¿Dinero fiat puro?

55 años. Desde 1971.

Cincuenta siglos contra cincuenta y cinco años.

¿Con cuál crees que están más cómodos los bancos centrales?

El oro no es una inversión

El oro no genera nada.

No paga dividendos. No paga cupones. No produce ingresos.

Y aun así, todos lo quieren.

Porque el oro no está en una cartera para producir.

Está ahí para hacer otra cosa: moverse a su aire.

Cuando las acciones caen, a veces sube. Cuando los bonos sufren, a veces aguanta. Cuando todo va bien, no molesta.

Esto se llama descorrelación.

Y es matemáticas.

Un dato antes de irnos

He preparado un informe con datos desde 1972.

Tres carteras. Mismo punto de partida:

— 100% S&P 500 — 100% oro — 50/50 con rebalanceo por bandas

Mira esto.

La cartera 50/50 no solo cae menos.

Termina con más dinero que el 100% en bolsa.

Sí. Más.

👉 Puedes ver el informe aquí:

No es magia.

Es algo mucho más incómodo:
no es lo que tienes…
es cómo se comporta cuando todo lo demás falla.

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