El lunes por la mañana abrí el móvil y tenía 14 mensajes preguntándome lo mismo.
"Pablo, ¿qué hacemos con el oro?"
Tengo que decir en mi defensa que ninguno era de personas que han pasado por el Taller K. Algo habremos hecho bien.
El oro se ha desplomado un 21% en tres días. De $5.600 la onza a $4.404. El viernes solo cayó un 9%, la peor sesión desde 1983. La plata, peor todavía: un 31% de caída en un solo día. El peor desde 1980.
Gente que llevaba meses comprando oro como si no hubiera mañana, ahora quiere vender como si se acabara el mundo.
Lo he visto antes. Muchas veces.
Y mi respuesta fue la misma para los 14: no hago nada. Absolutamente nada.
Pero no porque sea un superhombre de las finanzas. No hago nada porque tengo un plan construido con números, no con opiniones. Y hoy te voy a enseñar por qué los números son lo único que te protege cuando todo el mundo pierde la cabeza.
Lo que tu instinto no te cuenta
Te voy a presentar un dato que parece un error. Parece que alguien se equivocó con la calculadora. Pero no. Es que tu intuición no sirve para construir carteras. Para eso sirven las matemáticas.
He analizado tres carteras desde enero de 1972 hasta diciembre de 2025. Son 53 años de datos reales. No simulaciones. No backtests maquillados. Datos de Portfolio Visualizer con precios de mercado.
Las tres carteras parten de $10.000 iniciales.
Cartera 1: 100% S&P 500 Rentabilidad anual: 10,89%. Volatilidad: 15,27%. Caída máxima: -50,97%. Resultado final: $2.649.598.
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Cartera 2: 100% Oro Rentabilidad anual: 8,70%. Volatilidad: 19,57%. Caída máxima: -61,78%. Resultado final: $905.030.
Hasta aquí, todo lógico. El S&P 500 gana más, con menos volatilidad y menor caída máxima. El oro rinde menos, es más volátil y cae más fuerte. Un activo claramente peor en todas las métricas.
Si le preguntas a cualquier persona con sentido común: "¿Meterías un 20% de tu dinero en un activo peor en todo?", te diría que estás loco. Tu asesor del banco te diría que estás loco. Tu cuñado te diría que estás loco.
Pero los tres estarían equivocados.
Cartera 3: 80% S&P 500 + 20% Oro Rentabilidad anual: 11,26%. Volatilidad: 12,83%. Caída máxima: -39,69%. Resultado final: $3.179.185.
Lee eso otra vez.
Metes un 20% de un activo que rinde MENOS, que es MÁS volátil y que cae MÁS fuerte. Y el resultado es una cartera que rinde MÁS, con MENOS volatilidad y MENOR caída máxima.
Medio millón de dólares más. Añadiendo un activo peor.
Esto no lo descubres con intuición. No lo descubres leyendo el periódico. No lo descubres preguntándole a tu banquero. Esto solo lo descubres haciendo números. Y esa es exactamente la diferencia entre gestión cuantitativa y gestión basada en cuentos.
El número que tu banco no conoce (o no te quiere contar)
La correlación entre el S&P 500 y el oro en estos 53 años es de 0,01.
Cero coma cero uno.
Eso significa que lo que hace uno no tiene absolutamente nada que ver con lo que hace el otro. Cuando las acciones caen, el oro puede subir, bajar o quedarse quieto. Son dos mundos independientes.
Este número no aparece en ningún folleto del banco. Tu asesor no lo conoce. Y si lo conoce, no sabe qué hacer con él. Porque para convertir un dato así en una cartera eficiente necesitas saber cómo se correlacionan los activos para construir la cartera más robusta posible. Necesitas entender que una cartera no es una suma de activos. Es un sistema.
Y esa correlación de 0,01 es lo que permite que el rebalanceo funcione como un mecanismo automático. Cuando el S&P 500 se desploma, el oro aguanta o sube. Tu cartera se desajusta. Toca rebalancear: vendes un poco de oro (caro) y compras acciones (baratas). Cuando las acciones se recuperan, has comprado abajo sin necesidad de predecir nada.
Comprar barato y vender caro. Sin análisis técnico. Sin gurús. Sin bolas de cristal. Solo matemáticas y disciplina.
Lo que pasó en cada crisis
Las crisis son donde se ve la diferencia entre tener un plan cuantitativo y tener opiniones.
Subprime (2007-2009): El S&P 500 cayó un 50,97%. La cartera 80/20 cayó un 39,69%. Once puntos menos. Once puntos que son la diferencia entre aguantar y vender en pánico a las tres de la mañana.
COVID (2020): El S&P 500 cayó un 19,63%. El oro apenas se movió. La cartera 80/20 cayó un 15,71%.
Burbuja punto com (2000-2002): S&P 500: -44,82%. Cartera 80/20: -34,46%. Diez puntos de colchón.
Lunes Negro (1987): S&P 500: -29,78%. El oro: 0,00%. Literalmente cero.
En cada crisis de los últimos 53 años, la cartera con el activo "peor" cayó menos. Siempre.
Y un dato más: la cartera 80/20 no ha perdido dinero en ningún periodo de 7 años o más. Ninguno. En 53 años. El peor periodo de 7 años dio un +0,79% anual. Positivo.
Mientras tanto, los activos que la conforman por separado han tenido periodos de 10 años perdiendo dinero (S&P 500) y de más de 15 años el oro. Los juntas y pum, bajas a solo 5 años con rentabilidades negativas.
Recuerda: invertir no consiste en ganar más dinero mirando al pasado. Consiste en ganar más dinero de cara al futuro. Y para eso tu mente juega un papel fundamental. El camino tiene que ser lo más suave posible para que puedas aguantar el viaje sin tirarte a la cuneta.
Esto no es una opinión. No es un pronóstico. Es lo que pasó.
Por qué tu banco te vende otra cosa
Tu banco no te ofrece una cartera de dos activos con rebalanceo anual. ¿Sabes por qué? Porque no puede cobrar comisiones por algo tan simple.
Necesita complicarlo. Necesita que creas que hacen falta 15 fondos distintos, un análisis macroeconómico semanal, reuniones trimestrales y un equipo de gestores con corbata que "vigilan" tu dinero. Necesita que pienses que esto es tan complicado que no puedes hacerlo tú.
Pero mira los datos. Una cartera de dos activos con un rebalanceo al año ha batido al 99% de los fondos mixtos españoles en los últimos 20 años. Dos activos. Un ajuste al año. Coste total inferior al 0,20% anual.
El fondo mixto medio de tu banco te cobra entre el 1,5% y el 2% anual por hacerlo peor. Y lo hace peor no porque los gestores sean tontos. Lo hace peor porque las comisiones se comen la rentabilidad año tras año, crisis tras crisis, década tras década. Interés compuesto en tu contra.
La gestión cuantitativa no es complicada. Es incómoda. Porque cuando analizas los datos con honestidad, descubres que la mayor parte de lo que te vende la industria financiera no tiene sentido.
Todo lo que acabas de leer en esta newsletter — las correlaciones, el rebalanceo, la construcción de carteras eficientes, por qué un activo "malo" mejora el conjunto — es exactamente lo que trabajamos en el Taller K de abril. Paso a paso. Con datos reales. Y con tu situación concreta, no con teoría genérica. Porque esta cartera es un ejemplo, pero se puede mejorar todavía más y sobre todo adaptar al perfil de riesgo de cada uno.
Quedan 3 plazas. Cuando se llenen, se acabó. No hay lista de espera ni edición extra.
Será el dinero mejor invertido de tu vida.
Aquí me tienes que creer.
Vuelvo al desplome de esta semana
Trump nombra a Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed. El dólar sube. El oro se desploma. La plata se hunde.
Si tienes oro suelto, comprado en máximos, con dinero prestado o con apalancamiento, tienes un problema serio. Eso no es invertir, es especular.
Si tienes oro como parte de una cartera diversificada con proporciones definidas y un plan de rebalanceo, tienes una oportunidad. Nada más.
El oro no está para hacerte rico. Está para que no te arruines.
Los que vendieron su oro el viernes en pánico hicieron exactamente lo contrario de lo que debían. Porque no tenían un plan basado en datos. Tenían una apuesta basada en esperanza.
Lo que yo hago
Tengo un plan. Unas proporciones calculadas. Un calendario de rebalanceo. Y cuando pasan cosas como las de esta semana, miro los números, ajusto si toca, y me voy a hacer otra cosa.
No consulto Twitter. No llamo a mi banco. No leo las 47 opiniones de los expertos que la semana pasada decían que el oro iba a $10.000 y ahora dicen que se viene abajo.
Ruido. Todo ruido.
53 años de datos no mienten. Las opiniones de esta semana, probablemente sí.
He preparado un informe completo con todos los datos, gráficos y tablas de las tres carteras. 53 años de historia. Te lo puedes descargar al final.
Y si alguien que conoces estaba esta semana pensando en vender su oro en pánico, reenvíale esta newsletter. Puede que le ahorre una decisión que le cueste medio millón de dólares en 53 años.
Nos vemos el domingo.
Pablo ([email protected])
PD: En Nochevieja me entrevistaron en Outliers. Una hora hablando de por qué la gestión cuantitativa le gana a la industria, por qué los bancos no quieren que sepas esto, y cómo construir una cartera que funcione mientras duermes. Sin cortes, sin guion, sin filtro. Si lo que has leído hoy te ha movido algo por dentro, esto te va a gustar: [ENLACE VÍDEO OUTLIERS]

